<<El que fue ya no puede no
haber sido: en
adelante, este hecho misterioso y profundamente
oscuro de haber sido es su viático para siempre.>>
Vladimir Jankélévitch
El
presente no existe. Parte con la celeridad con la que llega.
No así los sueños. Seres que habitan en la perennidad
de los corazones, del alma: son alma y corazón mismos.
Si algo hay de perecedero es un sueño descorazonado.
Si por el contrario, el sueño es frecuentado por las
más francas pasiones, por ánimos incorruptibles,
por deseos que hierven en aguas profundas, tienen más
vida que la vida misma.
Aún hay sueños transitando en nuestros aires en
espera de su realización: es su único destino.